16/04/2026
La Arquitecta de su Propio Destino y su Fiel Centinela
Bajo el signo implacable de Capricornio,
donde la cabra de mar esculpe montañas de tiempo,
camina ella, no solo sobre el asfalto gastado,
sino sobre la estructura misma de su propia leyenda.
Es una visión de fuerza, forjada en líneas finas y colores vibrantes,
una mujer empoderada que no pide permiso para ser.
En su espalda, no lleva una simple carga, sino un templo viviente:
un corazón anatómico palpitante, transformado en hogar.
De su chimenea brota el humo de los sueños realizados,
y de sus arterias y venas fluye un río de vida dorada,
una cascada de aguacates y zanahorias,
nutrición pura, cosechada con el sudor de su propia determinación.
Ella es el sustento, la raíz y el fruto de su propio ser.
Con paso firme y botas de batalla,
viste su piel de rayas, una armadura elegante,
y corona su frente con la gorra y las gafas oscuras,
ocultando unos ojos que miran hacia un horizonte que ella misma ha dibujado.
En su mano, el elixir humeante de la vigilia, el "Pao Cheff",
el combustible diario para la creación de mundos.
Y a su lado, enraizada en la tierra que pisa su dueña,
camina Leia, la pequeña centinela con alma de león.
Unida por un hilo invisible, pero inquebrantable,
su presencia es un recordatorio de lealtad sin fisuras.
Con su hocico chato y su mirada vigilante,
Leia es más que una compañía: es la ancla en la tormenta,
el amor incondicional que protege el flanco de la guerrera.
El mundo es blanco, un lienzo vacío,
esperando a ser pintado por su voluntad.
Ella avanza, indomable y tierna,
una fuerza de la naturaleza cargada de hogar,
con Leia como su sombra fiel,
escribiendo juntas el primer capítulo de un futuro sin límites.
Ilustración: Verónica Román
Gracias por dejar que mi arte fluya