03/06/2026
El 3 de junio de 2015 se hizo la primer marcha masiva en Argentina, por el as*****to de una nena de 14 años, de Santa Fe.
Me acuerdo que al principio fue polémico. Se hizo mucho mucho ruido. Se armó una grieta entre quienes apoyaban el movimiento y quienes lo cuestionaban. Obvio, era el comienzo de algo que incomodaba porque venía a señalar cosas que durante mucho tiempo habían sido consideradas “normales”.
Para mí, muchas publicaciones de mujeres feministas fueron una forma de ver, de asimilar cosas que pasaban que no estaban buenas. Empecé a reconocer situaciones, comentarios y violencias que estaban tan naturalizadas. Después empecé a ir a las marchas. Los encuentros. Las conversaciones.
2018 fue otro momento bisagra.
Llegó la pandemia. El tema pareció perder fuerza. Como si se hubiera adormecido. Pero, qué pasa cuando dejamos de hablar de un problema, desaparece o solo dejamos de mirarlo?
Parece que la segunda.
Hoy 2026, una década después volvemos a marchar por el as*****to de una nena de 14 años. Y algo que también sigue apareciendo son las mismas preguntas de siempre: dónde estaba, cómo iba vestida, por qué estaba sola, bla bla bla. Y el asesino? Bien, gracias.
Diez años después, avanzamos. Muchas cosas cambiaron. Muchas conversaciones existen gracias a quienes se animaron a abrirlas.
Pero todavía falta.
Ni Una Menos no es algo del pasado. Sigue siendo una necesidad del presente. Si diez años después seguimos marchando por cosas parecidas, porque todavía hay quienes creen que este movimiento no es necesario o es exagerado?