26/07/2026
Hoy me voy a salir un poco del mundo del diseño y los ponchos para contarles una historia que tiene que ver con mi otra gran pasión: el tarot.
Hace un mes y medio compré en el exterior un mazo de cartas sobre constelaciones familiares y tarot genealógico, una rama que hace tiempo estudio y me apasiona.
Las semanas pasaban y las cartas no llegaban. Escribía para consultar y me decían que estaban en camino, que me iban a enviar el seguimiento y que la entrega sería en mi domicilio. Que me quedara tranquila. Pero la ansiedad crecía y yo seguía sin novedades.
Ayer por la mañana recibí un mail avisándome que el pedido estaba listo para retirar. Me llamó la atención porque, en teoría, las cartas llegarían a mi casa. Además, el punto de retiro quedaba bastante lejos de donde vivo.
Agarré a Isabel y a Olivia y salimos hacia la dirección que me habían indicado.
Cuando llegamos, me quedé helada.
Era una casa de arte funerario, ubicada justo enfrente del cementerio donde descansan mi papá y gran parte de mis ancestros…
(Continúa en fotos >>>)