09/11/2019
En los 8 años trabajando con comunidades artesanales y mi experiencia en los poblados altiplánicos, dónde solo permanecen pocos habitantes, he podido observar que la práctica del tejido tradicional andino sobrevive a duras p***s. La principal respuesta que los tejedores dan al momento de preguntarles ¿porque ya no teje esto? Es: “Es que mucho cuesta hacerlo… y la gente no paga”.
Hemos aceptado paradigmas estéticos y sociales dónde parecieran no caber estos tejidos y estas formas de vida.
Hemos abandonado nuestras riquezas culturales locales y a cambio nos hemos dejado seducir por una versión aparentemente más sexy a un fragmento de dinero, en el mall.
Apoyo el movimiento social actual en la esperanza de que no sólo entendamos que el patrimonio es importante, sino sostiene un bienestar que nada tiene que ver con el consumismo destructivo y que por sobre todo, que toda la población debe tener derecho a su acceso.
Apoyo el movimiento social que hoy en Chile exige explorar una forma distinta de hacer las cosas y aprender del saber hacer, de la sabiduría indígena y la campesina para concluir en una construcción de un mundo dónde el porque y cómo producir estén en relación armónica con la naturaleza en vez de entenderla como un espacio extractor para bienes comercializables.
Desde mi disciplina como diseñadora invito a los colegas recordar y actuar desde las ideas que ya en los años ´70 Víctor Papanek anunció y hagamos honor a nuestro quehacer.
Si el diseño es sensible a la ecología, entonces es también revolucionario. Todos los sistemas (capitalismo privado, socialismo de estado, economías mixtas) se basan en el supuesto de que tenemos que comprar más, consumir más, desperdiciar más, tirar más, y, en consecuencia, destruir la balsa llamada Tierra. Si el diseño ha de ser responsable en términos de ecología tendrá que independizarse de los intereses del producto nacional bruto. No me cansaré de repetir que el diseñador está más profundamente comprometido en las cuestiones de contaminación que la mayoría de las demás personas.
Gracias por leer,
Gabriela
Foto: 8 noviembre, Pozo Almonte, Región de Tarapaca, Chile. Elizabeth Choque y Yanina Mamani.