01/06/2026
Todo comenzó con una etiqueta.
O eso pensábamos.
Cuando fabricas local y a mano, los problemas rara vez son solo un problema. Detrás hay proveedores, plazos, decisiones, costos y muchas horas de trabajo que nadie ve.
Podíamos entregar igual.
Probablemente nadie habría reclamado.
Pero no representaba el estándar que queríamos para este proyecto ni para LONA.
Así que hicimos algo que da más nervio que coser 100 bolsos: llamar al cliente y decir la verdad.
La solución significó rehacer, esperar y asumir costos que no estaban considerados.
Pero también nos recordó algo importante:
La confianza se construye en los momentos incómodos, no cuando todo sale perfecto.
Gracias a los clientes que valoran la transparencia, el trabajo bien hecho y los procesos detrás de cada producto ❤️
¿A ustedes les ha tocado tomar una decisión difícil para hacer las cosas bien?