12/08/2025
Hay fotos que nunca subí.
No porque no me gustaran… sino porque aprendí a mirar mi cuerpo con los ojos de los demás.
En mi cabeza se repetían frases como: “se me ve el brazo gordo”, “esa postura no favorece”, “se me marca el rollo”.
Y así, una foto que guardaba un momento feliz se convertía en una lista de defectos.
Pienso en cuántos recuerdos se han quedado atrapados en carpetas privadas, solo por miedo a que alguien opine sobre nuestro cuerpo.
La presión estética nos roba algo más que autoestima: nos arrebata la libertad de habitar nuestra piel, sin filtros que aprieten, sin ángulos obligatorios, sin poses (o cojines) que oculten.
Hoy quiero empezar a subir esas fotos.
No porque mi cuerpo haya cambiado, sino porque mi mirada sí.
Hay algo profundamente bello en el milagro de cambiar la forma en que nos vemos y aprender a mirarnos con amor.
Para quienes vivimos en cuerpos gordos, mirarnos en una foto o en el espejo es un desafío doloroso… porque crecimos creyendo que nuestro cuerpo no era bonito ni merecía amor.
Por eso, para mí, amar mi cuerpo es un superpoder de otro mundo.
✨ saquémonos más fotos ✨