25/07/2026
Dios mío, últimamente he entendido que no solo necesito que me guardes de lo que está afuera… también necesito que me guardes de mí misma.
De mis impulsos, de mis emociones, de querer resolverlo todo a mi manera, de correr cuando debería esperar y de insistir en lugares donde quizás Tú ya me estás diciendo que no.
A veces hago tanto, pienso tanto, siento tanto… que termino olvidando escuchar tu voz.
Y aun así, Tú no me abandonas.
Me dejas vivir mis procesos, tomar decisiones y hasta equivocarme, pero hay un punto al que tu amor no me deja llegar. Cierras puertas que yo quería abrir, apartas personas que yo quería conservar y cambias caminos que yo estaba empeñada en recorrer.
Después lo entiendo: no era rechazo, era protección.
No era pérdida, era dirección.
No era que me habías olvidado… me estabas guardando.
Qué inmenso debe ser tu amor, Dios, que conoces incluso las batallas que llevo dentro y, aun así, permaneces conmigo.
Hoy solo puedo decirte:
gracias por guardarme del mundo, de lo que no puedo ver y, sobre todo, gracias por guardarme hasta de mí misma. 🤍🙏🏽