04/12/2024
El mundo a menudo exige máscaras. Máscaras de sonrisas vacías, de palabras que no dicen nada y de personajes que no somos. Hay algo visceral en el momento en que decides dejar de jugar el juego. Te descubres rodeado de ruido: opiniones repetidas como eco, verdades medias, excusas que justifican lo injustificable. Es agotador. Tu mente se contamina con reglas que no escribiste, con expectativas que no compartes.
No se trata de odiar la conexión humana, sino de negarse a aceptar conexiones falsas. Hay un cansancio profundo en actuar para encajar, en llenar silencios por miedo al juicio. ¿Por qué no puede ser el silencio una respuesta? En un mundo que teme detenerse, el silencio puede ser la mayor forma de verdad.En ese acto de resistencia, hay caos, rabia y claridad. No es un rechazo a la vida, sino una lucha por vivirla realmente. Es entender que ser auténtico es incómodo, pero es lo único que tiene sentido cuando todo lo demás parece podrido.