05/03/2026
Este homenaje es para el Valle de Ubaté.
Un valle lleno de historia, de magia, de montañas infinitas.
Un valle donde caminan mujeres tejedoras, donde las manos cuentan historias y donde la lana se convierte en memoria.
Sutatausa, Cucunubá, Guachetá…
lugares que parecen pequeños en el mapa, pero enormes en tradición.
Este año cumplo 20 años de trabajar con comunidades artesanales, y muchas de esas primeras historias nacieron aquí.
Llegué hace muchos años a Ubaté, a Cucunubá, a Sutatausa.
Llegué a conocer sus tejidos, sus lanas, sus telares…
y me enamoré perdidamente de ese mundo.
Desde entonces han pasado muchas cosas:
proyectos con Artesanías de Colombia, con la Fundación Compartir, con diferentes iniciativas y, más adelante, con mis propios proyectos como Historias Hechas a Mano.
Mi primer desfile independiente, en 2011, nació también de esta inspiración.
Fue en Medellín, frente a más de 7.000 personas, con una colección llamada “Un otoño en Cucunubá”.
Ese día entendí algo muy claro:
el tejido sería parte del ADN de Socarrás.
Desde entonces hemos vivido desfiles, exposiciones y proyectos.
Hemos compartido conocimiento, hemos visto crecer comunidades, hemos acompañado a Luz María y a todo su equipo en distintos procesos.
Hemos trabajado con alcaldías, gobernaciones, instituciones y, sobre todo, con las manos sabias de quienes tejen.
Hemos visto nacer una feria, fortalecerse una asociación, crecer una tradición.
Por eso Cucunubá, Sutatausa, Guachetá y todo el Valle de Ubaté son tan importantes para Socarrás.
Porque aquí no solo aprendí sobre lana y tejido.
Aquí entendí que la moda también puede ser memoria, comunidad y territorio.
Y que detrás de cada hilo hay una historia que merece ser contada.