31/05/2025
En el aniversario de tu ordenación sacerdotal, querido Padre Denis y Festividad de la Visitación de la Santísima Virgen María
A ti me dirijo, Padre, amigo y pastor.
Porque no eres un sacerdote más entre tantos, sino un alma elegida, ungida por el mismo Cristo, que ha marcado nuestro camino con tu luz, tu palabra y tu silencio orante. Porque cuando pienso en lo que significa ser “otro Cristo”, pienso en usted: en tu entrega silenciosa, en tu cercanía humilde, en tu modo único de guiar sin imponer, de consolar sin ruido, de amar con la fuerza de quien ha sido alcanzado primero por el Amor.
Hoy, mientras la Iglesia celebra la Visitación de la Virgen María, también celebramos tu sí… ese “hágase” que diste ante el altar el día de tu ordenación. Porque tu sacerdocio no solo fue un acto sagrado en un templo: fue y sigue siendo un regalo para el mundo, y en especial, para mi vida.
Has sido guía en nuestras búsquedas, refugio en nuestras dudas, presencia de Dios cuando más lo necesitaba. Has caminado con nosotros no como quien enseña desde lejos, sino como quien se arrodilla a mi lado y ora. Has bendecido nuestros días con tu amistad limpia y tu consejo certero. Y por todo ello, hoy se te mira con gratitud, como Isabel miró a María, y conmovido te digo también:
”¡Bendito tú, que has creído! ¡Bendito tú, que has venido a traerme al Señor!”
Gracias por ser presencia viva del Evangelio.
Gracias por revestirte cada día del misterio más grande: el de ofrecer tu vida para que Cristo se haga Pan, perdón y esperanza.
Hoy oramos por ti con el alma llena.
Que María, Madre del Sumo Sacerdote, te proteja bajo su manto, y que cada día tu corazón siga latiendo al ritmo del de Jesús, que te llamó, te consagró y te envió.
Con todo cariño, admiración y oración sincera,
¡Feliz aniversario de ordenación sacerdotal!
Pastoral educativa