17/09/2022
LA HISTORIA DEL BOLSO.
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En la actualidad el bolso es un complemento imprescindible, pero no siempre ha sido como lo conocemos hoy en día, ni ha tenido el mismo uso.
Lamentablemente, no se tiene constancia fiable de cuándo apareció el primer bolso de la historia ni de su origen exacto, pero debes saber que desde los inicios de la existencia de la humanidad ya estaba presente. Este hecho se conoce gracias a que los antiguos pueblos prehistóricos dibujaban sobre la roca figuras y símbolos en los que representaban cómo era su vida y sus costumbres(petroglifos).
Es importante que conozcas que el ser humano prehistórico se desplazaba para poder obtener alimentos, es decir, eran nómadas. Por este motivo, necesitaban algo que les fuera útil para poder transportarlos. Al igual que conocían que la piel de los animales era útil para proteger el cuerpo, también la empleaban para cargar con dichos alimentos.
A dicho elemento se le conoce con el nombre de “Alforje”, que era una especie de bolsa hecha con cuero que se podía portar atado a la cintura o colgado de los hombros. Podría afirmarse que es el origen del bolso tal y como lo conocemos en la actualidad.
El bolso en el antiguo Egipto
Los primeros indicios se remontan al antiguo Egipto, donde se han encontrado jeroglíficos que muestran figuras masculinas con una especie de bolsa atada a la cintura. Se cree que se utilizaba para llevar las semillas en las plantaciones, o en el caso de los cazadores, para llevar sus presas. También hay esculturas que evidencian el uso de este accesorio.
Resulta curioso que un atuendo tan femenino en nuestro tiempo, comenzara siendo un complemento únicamente masculino. No obstante, los tiempos están cambiando y son cada vez más los que se atreven a llevar bolso de hombre. ¿Estarán volviendo a sus orígenes?
Historia del bolso en la Antigua Grecia
El historiador griego Herodoto, del siglo V a. C., cuenta que los asirios llevaban los sellos de la firma en un estuche abolsado colgado de la cintura. Cuando por aquel tiempo se extendió el uso de la moneda, se inventó la bolsa de cuello anudado. Los griegos llamaban birsa a una especie de bolsa o pellejo elaborado con cuero que solía servir de bolso de viaje. Era pequeña, no superior a los treinta centímetros de largo y algo menos de ancho.
A pesar de que en la Grecia Clásica no eran conocedores del jabón, con bastante frecuencia se bañaban y afeitaban. Del mismo modo, les gustaba perfumarse con aceites y esencias varias. Pues todos estos elementos los guardaban en una bolsa.
Según el escritor griego Plinio el Viejo (23 – 79), nos explica en una de sus obras que el pintor Polignoto de Tasos, en el siglo V a.C., fue el primero en aplicar a las mujeres colores vivos y floridos. Esos mimos tonos de color se aplicarían también a las bolsas empleadas en dicha época que se portaban bajo la túnica o manto.
En monumentos funerarios grecolatinos se puede observar muy a menudo que las personas portaban una especie de pequeña bolsa de mano.
Historia del bolso en la Antigua Roma
Los romanos latinizaron el nombre: bursa, y le dieron el mismo cometido. Mujeres, hombres e incluso niños portaban sus efectos personales en ellas. Los pobres usaban como bolso un retal de paño, un trozo de tela vieja o un pañuelo con que improvisaban un hatillo que anudaban a la muñeca o colgaban del cuello.
Esta especie de bolso primitivo era artículo de primera necesidad por una razón importante: hasta el siglo XVI, las prendas de vestir no llevaban bolsillo y era preciso paliar aquella falta. La bolsa de cuero, primero y de tela después, sirvió para llevar los objetos menudos de primera necesidad: monedas, cosméticos, peines, llaves.
El bolso se solía llevar colgado del cinturón o atado al collar colgando sobre el pecho, si no era muy pesado su contenido. No obstante, los romanos preferían engarzar llaves, pinzas, joyas, etc. en una cadena que rodeaba el cuello.
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