10/02/2026
Doña Rosa es una ancianita que, pese a su edad y a tener varios perros en casa, no deja de pensar en los perritos sin hogar. Conoce el frío y sabe cómo golpea en invierno, por eso pasa sus días tejiendo abrigos de lana, uno por uno, para los perros de la calle que no tienen a nadie.
Cuando llegan las épocas más frías, Doña Rosa entrega esos suéteres a los perritos que encuentra, e incluso sus prendas llegan hasta otras localidades, donde más personas han replicado su gesto.
Sus manos ya están cansadas y el cuerpo no responde como antes, pero su voluntad sigue intacta: mientras pueda, ningún perrito debería pasar frío si depende de ella.