25/02/2026
Es imposible agradecer a quienes hicisteis lo invisible para que este proyecto pudiera empezar.
Pero aún más difícil es agradecer a todas las personas que habéis puesto vuestra piedrita en BAILU.
A los mozos de carga que no dieron nada por imposible, vaciando un espacio para volver a llenarlo de alma.
A los 1.400 km para lijar aquel gotelé de los 90… y otros 1.400 km más para pintar una fachada “curiosa”.
A las horas interminables para conseguir que las paredes parezcan sacadas de una típica masía catalana.
A esos carteles que se resistían tras una instalación digna de una casa del terror, hasta conseguir darles la luz que cualquier hogar necesita.
A quienes cambiasteis vuestras vacaciones por trabajo, y a quienes recorristeis kilómetros y kilómetros solo para estar un día, para ayudar, para sumar, para no faltar.
A ese lavabo sacado de una revista vintage.
A los detalles impagables, como regalarnos esas máquinas de coser que hoy no solo llenan el espacio, sino que son la esencia, el alma y el corazón de BAILU.
A los cuadros handmade, a ese hotel frente al Carrefour, a los muebles rosas, a la limpieza entre bailes, a las llamadas interminables, a la revisión de publicaciones, a la confianza ciega en este proyecto como si fuera vuestro.
Gracias por ser conejillos de indias, por aprender a coser en cinco minutos, por hacer de cocineras, ir a comprar, decorar, grabar, fotografiar… por ser lo que hacía falta en cada momento.
Y, por supuesto…
Gracias por esa pedazo de inauguración, que vestisteis como a la mejor novia.
Y GRACIAS A MI COMPAÑERO DE VIDA POR CUMPLIR MI SUEÑO EN UN PROYECTO CONJUNTO.❤️