31/10/2025
GUSTAVO GUTIÉRREZ, CAMBIÓ MI VIDA.
La figura intelectual, humana y pastoral de Gustavo Gutiérrez Merino Díaz, padre de la Teología de la Liberación, es relevante para cristianos, intelectuales, activistas, movimientos populares, colectivos, comunidades eclesiales de base, entre otros actores que, inspirados en su pensamiento teológico, están comprometidos con la transformación social, política y económica de Latinoamérica, a favor de la vida de los excluidos.
Lo conocí al comienzo de los 80, cuando asistí a un retiros de los Misioneros Oblatos, y me invitó a un ciclo de conferencias de" La Teología de la Liberación ", en el colegio de Jesús en la Av brasil ( Lima) desde aquel entonces sus enseñanzas y filosofía, así como su profundo humanismo,
cambiaron mi vida..
Gutiérrez nació el 8 de junio de 1928 en Barranco, Lima, y murió el 22 de octubre de 2024 en la misma ciudad. Creció en el seno de un hogar de clase media. Por sus rasgos pronunciadamente indígenas, sintió empatía por aquellos pueblos oprimidos desde la Colonia española, asunto que, más adelante, justificaría
argumentativamente por medio de la teología dominica de Fray Antón de Montesino y Fray Bartolomé de Las Casas y llevaría a la práctica durante su vida. Junto a esto, padeció una osteomielitis que lo postró en una silla de ruedas desde que tenía doce años hasta que cumplió la mayoría de edad, asunto que no solo lo llevó a refugiarse de sus dolencias mediante la lectura asidua de, entre otros, el poeta peruano César Vallejo, sino también a tener conmiseración por los enfermos, en especial, los marginados del sistema de salud, los pobres.
Una vez superada su postración, Gutiérrez inició estudios de medicina en la Universidad de San Marcos, al tiempo que se inscribió en el movimiento Acción Católica. Con la mirada puesta en las necesidades de los pobres, indagó en la teología para construir, desde allí, una respuesta a la exclusión de la que no era ajeno. Una vez ordenado como sacerdote, Gutiérrez realizó estudios en varias universidades europeas como las de Lyon y Lovaina, donde entró en contacto con algunas figuras clave del Concilio Vaticano II. Junto a esto, en diálogo con las discusiones teológicas posconciliares, conoció y profundizó en la teología protestante de Edward Schillebeeckx, Hans
Küng, Karl Rahner, Jürgen Moltman, Dietrich Bonhoeffer, Johann Baptist Metz, entre otros. A finales de la década del cincuenta, Gutiérrez regresó a su ciudad natal y fue nombrado párroco del distrito de Rímac, comunidad con la que mantuvo un compromiso pastoral a lo largo de su vida, a la par de su actividad académica, siempre inspirada en su compromiso comunitario ypastoral.
Gutiérrez fue autor de varios libros, entre los cuales sobresale Teología de la liberación: Perspectivas (1990), publicado en 1971 y traducido a más de 20 idiomas, porque, tras convertirse en un referente mundial de teología ampliamente discutido, en la década de los 80’s fue objeto de la crítica doctrinal del teólogo alemán Joseph Ratzinger. Gutiérrez fue reconocido con más de treinta doctorados Honoris causa.