19/11/2025
En 1541, Miguel Ángel completaba El Juicio Final, uno de los frescos más imponentes del arte renacentista.
El 18 de noviembre de 1541, el artista terminó la obra que cubre por completo el muro del altar de la Capilla Sixtina, en el Vaticano. Su representación del fin de los tiempos, con más de 300 figuras en movimiento, marcó una ruptura estética respecto del ideal clásico.
Miguel Ángel trabajó durante años en el fresco por encargo del papa Clemente VII, aunque fue Pablo III quien presenció su conclusión. La audacia anatómica y el dramatismo de las escenas generaron debates inmediatos dentro de la Iglesia.
A pesar de las polémicas, incluidas posteriores intervenciones para cubrir desnudos, El Juicio Final se convirtió en una obra clave del manierismo y en una referencia absoluta de la pintura occidental.