09/05/2026
El corazón de mamá no aparece de un día para otro. Se forma en los detalles, en las noches sin dormir, en las dudas que no siempre se dicen, en los pequeños gestos que sostienen la vida cotidiana. Se construye en el tiempo, en la presencia, en el vínculo. Y aunque no siempre sea perfecto, es profundamente poderoso. Tal vez, ahí está lo más extraordinario de todo, que en medio del caos, del cansancio y de lo incierto . . . una madre también nace.