21/08/2026
Se me fueron las vacaciones entre la casa, pendientes del negocio y peques pidiendo algo cada cinco minutos. Ni cuenta me di. Un día era 15 de julio y de repente ya estoy viendo uniformes.
No me quejo, así es esto. Sostener una casa, sacar adelante lo mío y estar para mis hijos al mismo tiempo no deja mucho espacio para ver pasar el calendario. Y tampoco pasa nada.
Ahorita ando en modo "aterrizando", pero no solo de útiles, uniformes y loncheras, eso es lo fácil, lo que se resuelve con una lista y una tarde de compras. Lo que de verdad me ocupa la cabeza es otra cosa: pensar cómo se va a sostener el ciclo escolar completo cuando en casa somos una familia neurodiversa. Eso no se compra en la papelería. Eso se piensa, se prepara, se negocia día a día y con trabajo en terapia, muchas veces se resuelve sobre la marcha porque no hay manual que aplique tal cual a mi casa.
Así que mientras otras familias terminan su lista con la mochila nueva, yo sigo armando estrategia: rutinas, señales, acuerdos, paciencia extra. Otra vez a los horarios, las loncheras y las tareas solo que nuevamente, como cada ciclo escolar con una capa más que ante los demás es invisible.