17/06/2026
Hoy celebro 40 años de vida.
Cuarenta años de historias, de aprendizajes, de despedidas, de comienzos y de encuentros conmigo misma.
Miro hacia atrás y veo a aquella niña que alguna vez creyó que tenía que ser fuerte para sobrevivir, y abrazo a cada una de las versiones que fui en el camino. A la que tuvo miedo. A la que se equivocó. A la que lloró en silencio. A la que siguió adelante aun cuando no sabía cómo.
La vida no siempre fue sencilla. Hubo heridas que parecían imposibles de sanar, vacíos que dolían demasiado y momentos en los que la tristeza quiso quedarse a vivir dentro de mí. Pero el tiempo, la experiencia y el amor fueron haciendo su trabajo.
Y entonces llegó mi familia.
Llegó mi esposo para enseñarme que el amor no tenía que doler para ser verdadero. Que la paz también podía ser una forma de amor. Que acompañar, cuidar y construir juntos era mucho más valioso que cualquier promesa.
Y después llegaron mis hijas.
Ellas transformaron mi mundo de una manera que jamás imaginé. Con ellas aprendí que maternar no es solo criar hijos; es volver a nacer una y otra vez. Es descubrir fortalezas que una no sabía que tenía. Es encontrar luz en medio de la oscuridad.
Mis hijas fueron abrazando partes de mí que necesitaban sanar. Sin saberlo, me ayudaron a salir de la tristeza, de la depresión y de tantos momentos difíciles. Me dieron motivos para levantarme, para seguir creciendo y para convertirme en una mejor versión de mí misma.
A lo largo de estos años también aprendí que no todas las personas están destinadas a acompañarnos para siempre.
Perdí amistades. Algunas se fueron en silencio, otras con dolor, y algunas simplemente cumplieron su ciclo. Pero entendí que la cantidad nunca ha sido tan importante como la calidad. Hoy agradezco profundamente a quienes permanecen, a quienes me han dejado enseñanzas, amor sincero, compañía verdadera y recuerdos que siguen habitando mi corazón.
También agradezco a las personas que amé antes de encontrar el amor en paz .
Hoy quiero pensar que estoy a la mitad de mi vida , fueron antes años con dolor y estoy preparada para que la próxima mitad sea desde otro lugar lleno de esperanza , aún más enseñanzas y que nunca pierda la capacidad de asombro . Llegaron personas a mi vida con el tiempo comprendí que cada una de ellas vino a enseñarme algo. Me mostraron lo que merecía y lo que no. Lo que estaba dispuesta a aceptar y aquello que jamás volvería a permitir.
Gracias a esos caminos aprendí a reconocer el amor que sí quería para mi vida.
Con los años entendí algo más: el árbol genealógico también se poda.
No todos los lazos familiares significan refugio, y no todas las distancias son pérdidas. Algunas son actos de amor propio. Aprendí que cuidar mi paz también era una responsabilidad. Que poner límites no me hace mala persona. Que alejarme de aquello que me lastima es una forma de honrarme.
A los 40 años ya no busco encajar.
Busco ser.
Ser auténtica.
Ser libre.
Ser suficiente.
Ser mamá.
Ser esposo
Ser mujer .
Hoy habito en mi 🙏🏻🙏🏻
Gracias a todas las que han formado comunidad Vanguardia mena y a todas las que me han dado su cariño 🙏🏻🙏🏻