22/04/2019
PASCUA DE RESURRECCIÓN
En la luz del día y caminando por un florido sendero conversaba con el hermano de la barba.
E: Hermano, ¿qué deberíamos entender en la Pascua de Resurrección?
J: Que no pasé por la cruz porque nuestro Padre necesitara mi dolor para poder perdonar vuestras faltas, sino que lo hice para demostraros que el mundo como la muerte no son reales sino sueños de los que yo desperté y de los que vosotros eventualmente también os liberareis. A eso me refería cuando dije que yo había vencido al mundo.
E: ¿Cómo alcanzaremos la liberación de todas las ilusiones que el mundo nos presenta? ¿Cómo vencerlo?
J: Poned fin a la crucifixión del Hijo de Dios en cada criatura viviente.
Si acusáis a vuestros hermanos de caminar mal sus senderos, estaréis “clavando sus pies”. Si juzgáis el hacer de ellos en el mundo, habréis “atravesado sus manos con clavos”. Si los rechazáis por razón de sus ideas, los estaréis “torturando con una corona de espinas sobre sus cabezas.”
El ejemplo extremo que os di con la crucifixión, al fin os permitió ver lo que estabais haciéndoos a vosotros mismos. Si comprendéis esto, entonces no me améis de palabra para luego negarme al convertiros en jueces de vuestros semejantes.
Perdonad y abandonad ya la crucifixión del Hijo de Dios, pues esa es la labor de redención que os he encomendado, y a través de la cual os liberareis.
E: La humanidad infligió dolor en un inocente…
J: Si decís que fui torturado y mu**to por vuestras faltas, estaréis afirmando que morí en vano pues aun sois testigos del dolor, la enfermedad y la muerte que, siendo proyectadas desde vuestras mentes, parecieran esparcirse por doquier.
Más bien enseñad que no morí, demostrando a través del amor y el cuidado que entregáis a vuestros hermanos, que vivo en cada uno de vosotros; pues seguís siendo inocentes y santos en los ojos de nuestro Padre y es así también como yo os veo.
E: ¿Qué debemos hacer hoy?
J: Haced como os he enseñado y permitidme de esta manera resucitar en vuestros corazones...
E: ¡Gracias!