04/03/2026
Cargó a su perrita en la espalda porque no tenía otra forma de llevarla a casa.
Don Pancho, un señor mayor de San Luis Potosí, salió del veterinario con su compañera Canela recién esterilizada y sin transporte para regresar. Entonces improvisó con lo que tenía a la mano. Tomó unas tablas, unos mecates y armó una base sencilla para acomodarla con cuidado en su espalda. La aseguró bien y empezó a caminar despacio por las calles, pendiente de cada paso para no incomodarla.
Una vecina lo vio pasar así, concentrado y firme, y decidió grabarlo. La gente no hablaba de lo artesanal del invento, sino de la intención detrás. Él no estaba pensando en que lo vieran, solo quería que su perrita llegara tranquila a casa.
Hoy ella se recupera sin complicaciones. Y él sigue con su rutina de siempre, como si nada extraordinario hubiera pasado. Pero esa caminata quedó grabada para muchos como una muestra clara de hasta dónde puede llegar el cariño cuando se trata de cuidar a quien depende de ti.