05/25/2026
La psicología dice que los niños de los años 60 y 70 no se volvieron fuertes gracias a una mejor crianza, sino que aprendieron a gestionar sus propias emociones
La autonomía temprana y la baja supervisión adulta fortalecieron habilidades emocionales que marcaron a toda una generación
Las personas nacidas en la década de 1960 y 1970 presentan un perfil psicológico con alta resiliencia. Diversos estudios en psicología del desarrollo y economía conductual vinculan esta característica con un modelo de crianza marcado por la baja supervisión adulta y la autonomía temprana.
Ese entorno favoreció el desarrollo de una mayor tolerancia a la angustia y un fuerte locus de control interno. Ambos factores funcionan como protección ante trastornos mentales en la adultez.
En 1966, la psicóloga Diana Baumrind, de la Universidad de California en Berkeley, definió tres estilos de crianza. Estos fueron el autoritario, el autoritativo y el permisivo. Sin embargo, la vida cotidiana de los niños en los años sesenta se caracterizó por una independencia amplia.
Los menores enfrentaron trayectos escolares sin acompañamiento. También resolvieron conflictos sin intervención adulta. Además, aprendieron a esperar sin gratificación inmediata. Este contexto respondió a padres con alta carga laboral y a una cultura que no priorizó el bienestar emocional.
El psicólogo Peter Gray, del Boston College, describió esta dinámica como juego libre. Señaló que dirigir actividades propias y negociar con otros niños permitió desarrollar habilidades emocionales clave.