18/04/2025
Bebé Mu3rto 😭
Ella decide vestirlo, meter su cu3rpo en una bolsa transparente y rodearlo de cobijas, lo carga para llevarlo a Acambay, en el Estado de México, donde piensa ent3rrarlo.
Pasa desapercibido por varias horas, la Ciudad de México no se detiene a observar a la mujer que carga a su hijo mu3rto del hospital que no le brindo atención médica hasta la terminal de Autobuses de Oriente caminando.
Es hasta que ella se detiene rendida en una banca de la terminal de Autobuses que alguien lo nota. Una mujer lleva un niño envu3lto en una bolsa, un niño que no se mueve.
La policía se acerca, ella dice que sólo quiere regresar a su pueblo, que su hijo mur!ó porque padecía una enfermedad cardiaca, una arritmia que no lo dejaba jugar como a cualquier otro. La madrugada del domingo antes de poder llevarlo a un hospital su corazón no aguantó, convulsionó y mur!ó a las dos de la mañana, solo quiere alguien le acomplete lo su pasaje.
Ella no supo qué hacer, no tuvo a nadie cerca que la apoyara o la aconsejara en la Ciudad de México, así que decidió arropar a su hijo y llevarlo por su cuenta. En la pobreza la lógica se adapta a la fuerza de los brazos y la fortaleza de un espíritu inquebrantable.
Los policías la retienen por unas horas, la Procuraduría General de Justicia confirma mediante estudios periciales que el niño mur!ó de causas naturales, el médico que atendía a la familia también lo certifica.
Una funeraria los traslada a Acambay. Los brazos de su madre descansan, pero no su corazón.
Las preguntas nos invaden
¿Cómo no lo llevó a un hospital?
¿Porqué no lo atendieron a tiempo?
¿Quienes son los responsables?
¿Cuánto vale la vida de un niño?
¿Cuánto cuesta la muerte?
Las fotografías son de una mujer con un gesto duro, con un semblante des3ncajado, una mujer que nadie creería que tiene 25 de años de edad, porque revela una pobr3za que parece haber padecido muchos años más. La pobreza viene acompañada casi siempre de trag3dia, de ausencias, de resignación ante un destino que no se eligió y que encuentra en las arrugas y el endurecimiento de la piel la única forma de manifestarse.
Miguel Ángel, el pequeño envuelto en una bolsa de plástico, es uno de esos niños que forman parte del 48 por ciento en el país que, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), nace, vive y mu3re en situación de carencia. Un niño que nunca aspiró ni siquiera a una atención médica que le permitiera estar más de 4 años junto a esa madre que en 25 años tampoco ha sabido lo que significa ‘mejores condiciones de vida’, esas que tanto prometen los políticos en campaña.
Esos son los problemas para los que deberíamos estar exigiendo soluciones específicas a quienes aspiran a gobernarnos seis años más.
Créditos a quien corresponda!