AÑIL nace como nuevo nombre pero no como proyecto y como busqueda, que se inicio hace mas de 16 años. En principio, cuando estaba adoleciendo a la vida, CROK. mi primer contacto con este mundo, que desde muy chiquita vi de reojo a mis viejos formar parte...a su manera...
En ese entonces, tan pequeña tal vez mi deseo era comprenderlos y pertenecer... Desde ese momento siempre inicie un viaje de bú
squeda de identidad y de crecimiento como mujer... y a medida que iba incorporando experiencia todo este mundo que había creado se iba modificando junto conmigo. Empece a darme cuenta que desde lo cotidiano podía ver la magia que hay en todas las cosas. Parejas, separaciones, amigos, viajes, la selva, el amor por las plantas, el mar, la danza, la música, la astrología, los tambores, fueron atravesándome, invitándome a un nuevo camino, supongo queriendo soltar el nido, y las formas conocidas de ejercer y hacer, decidí cambiar el nombre de CROK a CHIRI. Para darle lugar a este proyecto. Puse mucha energía, me asocie con otras personas que venían acompañándome en el cambio y que sentía que podias aportar mucho Y sobre todo empecé a unir interna y externamente, mundos que yo creía imposible... por mis prejuicios de lo que era para mi vender ropa, tener un local... empece a fluir dentro como lo hacia en otros espacios y a valorarlo y re significarlo. empece a sentirme mas comoda y la ropa que hacia era la que yo me ponia, el local era igual a mi casa, sonaba la música que me gustaba, y sentía la potencia de muchas mujeres que empezaban a formar parte de este mundo y a compartirlo. CHIRI en mi interior creció genuinamente, me sorprendió gratamente, inicie a los pocos años de este proyecto el camino de la maternidad. Nació mi primer hijo, Ciro, que me modificó por completo. Le puse mucho cuerpo y presencia a su crianza y como podía, después de un tiempo de su nacimiento, intentaba de a poco volver al mundo que había creado como mujer, ahora siendo madre. Entre teta y ropa, reuniones de trabajo y reuniones de puérperas. Inesperadamente, a los pocos años, me sorprendió no la rutura (porque se que los vinculos se quiebran y es sano que suceda) sino por las formas y el lenguaje propuesto, la ruptura de la sociedad que habíamos creado...
Con dolor pero también con alegría de volver a transformarme hoy nace AÑIL junto con mi segunda hija, Eva. Y vuelvo a sentir estas emociones encontradas, intensas y hermosas. Y el entusiasmo y la energía de darle a este nuevo movimiento un sentido y una nueva dirección. Aun quiero seguir jugando y aprendiendo. La vida es movimiento...