24/09/2020
Cierta leyenda popular cuenta que la Urraca era una modista de pueblo con una costumbre: pedir un poco más de tela a sus clientas para poder hacerse ropa del sobrante, porque lo de pobre no le sacaba lo de coqueta. Le tocó atender a una clienta poderosa, cruel y vengativa a la que, por supuesto, pidió un poquito más de tela. Así lo narran en el norte, que la gran señora le tendió una trampa al ver que de la seda carísima con la que le hizo un vestido innecesariamente ostentoso, la Urraca se quedó con un retazo. Del cacho de seda se hizo alta blusita y la estrenó en el desfile local. Ahí en la pasarela, adelante del pueblo entero, la gran señora la convirtió en pájaro, porque una mujer trabajadora tiene prohibido un bocado de vanidad. La Urraca ni de pájara perdió las mañas y todavía sabe armarse el nidito más pituco robando telas, papeles de colores y todo el brillito que encuentre en cualquier lado 🌷
Nosotras nos hacemos de la ropa que ya no querés, que podes donar y la arreglamos, le damos algún toque mágico y la volvemos a girar. Nosotras que fuimos descartadas de ese mercado que le dicen “formal” nos hacemos nuestro propio trabajo cooperativo de lo que les sobra a ustedes 🕊️
Pasen y vean, sean muy bienvenides a nuestra feria 💜