08/03/2022
Me siento afortunada, muy afortunada tal vez: nunca me sentí débil o discriminada por ser mujer. Tal vez porque llegué al mundo en una familia de muchas mujeres (3 hermanas, 9 primas); tal vez porque los entornos en los que me manejé, la carrera que elegí y mi trabajo, siempre estuvieron poblados en su mayoría de mujeres.
Si sentí toda la vida, la presión de los mandatos sociales de diversa índole, desde los más mínimos y "sutiles" que arrancan en lo estético, la vestimenta, el "arreglo", hasta el condicionamiento a través del juego, los intereses; los mandatos de maternidad, los del comportamiento sexual esperado de una mujer, los roles sociales asignados culturalmente, lo que está bien para unos y mal para otras.Me siento afortunada de haberlos cuestionado siempre, de haberlos considerado sospechosos y no haberlos creído nunca como verdad final.
Me siento afortunada porque todos los hombres que pasaron por mi vida (compañeros, amores, amigos) siempre me trataron con amor, con respeto y con cuidado, tal vez en ocasiones, más que el que yo me tuve a mi misma, o el que supieron tener conmigo otras mujeres.
No es que no haya cruzado "cuasi humanos" pero en mi afortunada vida, han sido anecdóticos, y siempre los consideré o bien imbéciles sin remedio, o simplemente personas con poca educación, con mundos pequeños y poco interés por la vida en general.
Al final no es cuestión de género ser buena gente, sino de educación, de cuestionar las estructuras sociales que sirvieron hace siglos y hoy no tienen sentido, y de buscar modelos más sanos que reproducir, donde las oportunidades sean más parejas, donde no te condicionen cuestiones superficiales y la esencia sea más valiosa.Donde a nadie se le ocurra que puede usar o abusar del cuerpo de otro y punto, sin justificaciones. Donde no haya lugar ni apaño para la violencia gratuita verbal, sexual... de ningún tipo si voy a pedir.... pero bueno tal vez es un poco utópico.y si, la utopia diría Galeano, sirve para seguir caminando....
Amo haber nacido en esta época, y agradezco mi libertad a todas las mujeres que me precedieron y que lucharon por ella.
A mi me toca luchar, para que las próximas generaciones (de mujeres, de hombres, de humanos) sean más libres y puedan elegir de una abanico mucho más surtido opciones de Ser y hacer.Hoy mientras muchas mujeres marchan (aunque vaya un poco con ellas) estaré cumpliendo compromisos laborales, pero en el día a día, cada día, cuestiono.Cuestiono siempre lo que parece "natural".La naturaleza en la cultura es una trampa. En las sociedades "civilizadas" la naturaleza (el discurso de lo natural) es una construcción que hacemos entre todos, y cuanto más diálogo y puntos de vista incluya, cuantas más voces y tonos, más riqueza, más belleza, más humanidad y más posibilidades de justicia habrá en esa construcción.
Feliz díala lucha sigue