20/07/2026
Para nosotros, la cuarta estrella no llegó en la final.
Llegó aquella noche contra Inglaterra.
No porque un partido pueda cambiar la historia.
No porque un gol pueda devolver una vida.
Y mucho menos porque el fútbol pueda compararse con el dolor de una guerra.
Llegó porque, durante noventa minutos, millones de argentinos volvimos a mirar la misma bandera, a cantar el mismo himno y a sentir que nadie que haya dado su vida por ella será olvidado.
Esa victoria fue de los jugadores que dejaron el alma en la cancha.
Pero también fue, simbólicamente, de aquellos jóvenes que dejaron todo mucho antes, lejos de sus casas, con frío, miedo y una bandera en el corazón.
La copa no llegó. Duele.
Pero contra Inglaterra ganamos algo que no entra en una vitrina.
Ganamos memoria.
Ganamos orgullo.
Ganamos el abrazo de un país entero.
Por eso, para nosotros, esa noche también nació una estrella.
Una que no se borda en la camiseta.
Una que se lleva para siempre en el corazón.
Por los que volvieron. Por los que quedaron. Por los que jamás serán olvidados.
Las Malvinas fueron, son y serán argentinas. 🇦🇷