09/06/2022
-¿Qué edad tenía en esta foto? -pregunté.
-¿En esa foto que estoy con mi padre? Tenía 10 años. Fue un acto de gobierno al que lo acompañé. Y también ahí estrené mi primer traje azul. Un día mi madre me llevó al escritorio de la familia, ¿sabe?, y allí estaba mi padre con su sastre. Me tomó las medidas y al tiempito llevaron el traje a mi casa.
El living del piso tenía un ventanal enorme que daba al jardín Japonés. La luz y el verde invadían la sala e iluminaban las fotos y los cuadros.
Baúles de viaje, muchísimos libros, y algunas armas llenaban ese living espacioso. Emilio J ( no diré su apellido) era un excéntrico terrateniente, buen contador de historias, y un excelente cliente.
-Aparte del gales gris, hágame un traje azul liso, Alejo. Y de tres botones….soy un clásico.
Al salir de allí recordé mi primer traje, también azul. Fui con mi vieja a un negocio de Av. Santa Fe. Recuerdo el local alfombrado y los percheros con las prendas grises y azules . También unos probadores enormes y la sonrisa complaciente de mi madre.
Elegimos un traje azul derecho, de tres botones, sobre las dos o tres opciones que el negocio ofrecía. Me ví en el espejo: había dejado de ser un adolescente que usaba un blazer escolar para pasar a ser un hombre que estaba listo para el mundo que se me abría por delante. Salí del negocio con alegría.
Quizás ahora como ocurrió en aquella primera compra con mi madre, o mejor como recordó Emilio J que hay que hacer cada tanto, sea hora de renovar mi traje azul liso y clásico. Y revivir muchas de aquellas sensaciones.