16/02/2022
La rebeldía es una de nuestras principales características y una de esas cosas que, como movimiento, buscamos inspirar. La rebeldía de actuar como uno siente, sin importar lo socialmente establecido como correcto. La rebeldía de ir en contra de los que tienen el poder. Indudablemente, el gesto de Eminem el pasado domingo en el show del Super Bowl fue uno de esos actos de rebeldía enmarcables.
Corría el año 2016 cuando uno de los más destacados jugadores de fútbol americano del momento, Colin Kaepernick, comenzó a realizar el conocido gesto, durante el himno nacional, a modo de protesta contra el racismo y la violencia policial ejercida sobre la población afroestadounidense de los Estados Unidos. Este gesto generó cierto revuelo en el deporte estadounidense, ya que muchos jugadores se sumaron a la iniciativa propuesta por el quarterback americano. Sin embargo, el presidente n° 45 de los Estados Unidos, Donald Trump repudió dicho acto ya que lo consideraba una falta de respeto ante un símbolo patrio de tal magnitud como lo es el himno de la nación. Luego de reclamos públicos del presidente, en enero del 2017 Kaepernick dejó de jugar para los San Francisco 49ers y, tiempo después, quedó libre sin a día de hoy haber vuelto a pisar un campo de juego.
Luego de cinco años, Kaepernick es reconocido por haber iniciado este controversial gesto en referencia al movimiento “Black Lives Matter”, el cual fue imitado por el rapero Eminen en el show del Super Bowl (luego de que este gesto sea prohibido por la NFL), protagonizando un acto de rebeldía que, desde el equipo KZBG, nos pareció sensacional.
De ser silenciado por el presidente de los Estados Unidos a ser replicado en el momento más significativo de lo que es el espectáculo deportivo más trascendente de los Estados Unidos. Lo de Eminem es rebeldía pura.