26/11/2023
Cada uno de ellos tiene su historia. Historias que me fueron contando. Como aquel día de domingo con olor a tormenta. Vino Mario desesperado. Golpeó la ventana... esa misma tarde tenía que encontrarse con ella. Y uno del único par que tenía, había dicho basta después de caminar sobre el lodo que lo había impregnado y despegado. Le abrí, por supuesto. Le dije que prepare unos amargos mientras me ponía con el escarificador. . “La pucha que había pisado este par” me dijo. Renegué pero en silencio, con paciencia, salió airoso. Llegó justo a la hora de la cita. Hoy Mario y Cristina se fueron a vivir a Buenos Aires. Son felices junto a Marina y Valeria, sus dos hijas. ¿Qué hubiera pasado si ese domingo Cococho no respondía? Como aquella siesta de verano. Todo cerrado. Las suelas se derretían en la sombra. Doña Catalina cumplía años. Todos sabíamos que muy probablemente era su último cumpleaños. A duras p***s querían llevarla a “la viejita” al Bar de la plaza.. Hacía años que no salía. El taco estaba quebrado. Hacía años que no las usaba. Y tenía que estar perfecta para esa tarde. El fleje, el ma****lo, el gouger… Doña Catalina estaba espléndida aquella tarde. Su risa contagiaba. Estaba iluminada.
Historias que fueron pasando. Que fueron pisando el Taller del Cococho. Que fueron transformando esas cuatro paredes en caminos de ilusiones y sueños. Historias simples y concretas. Intensas y únicas.
Seguro que todas estas historias no desaparecen. Las huellas que fueron dejando en cada uno de quienes fueron con su zapato a Cococho fueron transformando de alguna manera la ciudad. No desaparecen. Aunque este sea el último día que coloque el cartel. Abierto. Aunque este sea el último día que algún Mario o alguna Catalina encuentre un lugar que los ayude a dar su próximo paso. El definitivo. O uno más, no importa. Pero forma parte de Mario y Cristina prometiéndose amor para siempre. De Catalina y sus nietas riendo y jugando por última vez aquella tarde calurosa de verano. Se cierran muchas historias. Otras puertas y caminos volverán a abrirse pronto. Muy Pronto. Hasta luego, Cococho.
Gracias Iván y dai