12/01/2026
COMPAÑEROS DE VIDA
Ser compañero de vida es compartir más que el enredo de cuerpos en el lado feliz y placentero de los encuentros ocasionales o posibles por las mutuas ocupaciones.
Ser compañero de vida es saber lo que se quiere y lo que no. Para buscarlo y desecharlos juntos. Sin miedo al compromiso, al fracaso, al que dirán.
Ser un compañero de vida es contarse la niñez y su dolor sin miedos para comprender sus impulsos y su rabia y conocer el punto exacto de la herida para no tocarla jamás, muy al contario, para sanarla con la ternura de la comprensión que más que una caricia en la mejilla es decir: mientras exista yo, ya no estas sol@.
Ser un compañero de vida es entender que los problemas son oportunidades para evolucionar, crecer y madurar, no para entablar una estúpida lucha egocéntrica donde ganar la batalla vale más que salvar el amor.
Ser un compañero de vida es mostrarse lealtad, compromiso y respeto caminando con la frente en alto tomados de la mano, te vea quien te vea, porque ese es tu equipo de salvación, de lucha contra el mundo. No, no contra el mundo, contra la adversidad que fue hecha para equipos inquebrantables que se toman de la mano al caminar.
Ser un compañero de vida es entablar la mutua lucha interminable en procurar, atender, escuchar, respetar y distanciarse cuando sea el momento para que el otro pueda respirar.
Ser un compañero de vida es nunca dejarlo solo en el incendio, ni en el que destruye ni en el que revienta una habitación con besos, jadeos y caricias.
Ser un compañero de vida es ser, hacer y deshacer las veces que sean necesarias hasta ser dos que pueden estar separados pero eligen que no...
-Adrián García-