26/11/2020
Estas semanas han sido muy agitadas en Perú: la creciente violencia en la que vivimos, que casi siempre está camuflada entre programas de entretenimiento y la sensación de desarrollo y estabilidad económica, ha sido tan descarada que no ha podido pasar desapercibida y hemos presenciado toda esta represión para acallar la indignación colectiva. Las aguas están aparentemente más calmadas pero continuamos inconformes. No es para menos: ayer, 25 de noviembre, se conmemoró el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en uno de los años más violentos en el Perú, donde, hasta el mes de octubre, han asesinado a 111 mujeres! Y ayer, una mujer más fue asesinada en nuestro país.
Los feminicidios están asociados, entre otras motivaciones, a los roles de género, nos intentan delimitar qué tenemos que hacer, cómo y dónde debemos comportarnos y expresarnos. Considerar el bordado como emprendimiento, forma de expresión y/o terapia es una manera de romper con esos roles, de parar con esa larga tradición que relacionaba al bordado solo con el ámbito femenino, doméstico e impedido muchas veces ser llamado arte.
Y, en el caso de emprender, es también hacerle frente a la ausencia de independencia económica. Según el INEI, de las mujeres que trabajan, 37.6% son trabajadoras independientes y el 2,5%, que son empleadoras, dirigen empresas concentradas en los sectores de menor rentabilidad.
Sigamos bordando, organizándonos y cerrando brechas.