10/04/2022
Golden amatistas La amatista durante siglos fue uno de los minerales más apreciados en joyería. La monarquía, aristocracia e incluso el clero se han rendido ante la belleza de esta piedra de color púrpura.
Es una de esas piedras que poseen una gran historia detrás. Su nombre proviene del término griego amethystos, que significa ‘sobrio’. El origen de esta unión de conceptos se debe a que en la antigua Grecia se creía que la amatista era un poderoso antídoto contra la embriaguez.
La amatista siempre ha sido una gema apreciada por numerosas culturas. En el antiguo Egipto se utilizaba para crear sellos, tallas y joyas, mientras que en la Edad Media pasó a formar parte de las joyas de cardenales y obispos. La amatista se convirtió así en un símbolo de castidad, sabiduría divina y renuncia de los bienes materiales.
Igual que en el caso de la mayor parte de las piedras preciosas, el valor de la amatista dependerá de su brillo, su pureza, su corte y su color.
La amatista es una piedra que transmite energía positiva, es calmante y ayuda en la meditación. Está considerada como la piedra que ayuda en los problemas relacionados con los dolores de cabeza, cefaleas y migrañas. Así que si estás nerviosa o agobiada por algo puedes usar joyas con amatistas para equilibrar tu estado de ánimo y relajarte.
En este sentido, se cree que la amatista es una piedra que tiene que ver con el estado de ánimo, los dolores tensionales y de cabeza.
La Amatista es el cristal más beneficioso tanto para nuestro bienestar físico, equilibrio emocional y crecimiento espiritual.
Hay que recordar que, como medicina alternativa, las propiedades curativas de la Amatista contribuyen a la autocuración porque es capaz de absorber, dirigir, canalizar, eliminar síntomas y equilibrar la energía vital de nuestro cuerpo, mente y de nuestro entorno (porque lo que nos rodea también nos afecta).