25/03/2025
En 2018 con 21 años decidí pedir plata prestada para vender ropa, mientras estudiaba y trabajaba. (Soy de esas personas que cuando se me pone algo en la cabeza, lo quiero hacer como sea) Empece haciendo showroom en lo de mis papás, y luego cuando me mude sola en lo que era mi casa (showroom: dos percheros). Fueron años intermitentes pero en la que aprendí que a mí no me apasionaba revender ropa sino que me apasionaba elegir las cosas desde mi esencia. Luego conocí a Agus, abrimos nuestro primer local al público, a esta altura todo era una locura inimaginable y un sueño cumplido, nos llevó mucho esfuerzo, hacer ferias americanas para pintar las paredes, entre cosas que solo nosotras sabemos. El año pasado se me cruzó un sueño, que fue irme de viaje. Y en julio abrí a un local increíble (bueno no lo conozco todavía) a 10mil km de distancia, obvio con ayuda de MUCHA gente que lo hizo posible.
En estos 7 años aprendí tantas cosas, no solo de cómo vender, tuve malas experiencias no se imaginan cuantas, lloré muchísimo, me reinvente muchas veces, también conocí gente increíble, personas a las que les voy a estar agradecida toda la vida, aunque solo hayan pasado y dándome una mano de alguna manera o dejándome una enseñanza. Aprendí valores. Para mí, mi emprendimiento no es una reventa de ropa, es una creación mía, que me acompañó mientras en mi vida pasó de todo.
Hoy, a un año lejos de casa, fue muy difícil (aunque me ayudaron tanto) llevar mi emprendimiento como si yo estuviese ahí, porque yo no estoy físicamente ahí. Y siento que mi esencia, mi propósito de marca, y lo que soy yo y transmito con Malí, no es lo que quiero transmitir. Yo tampoco soy la misma que hace 7 años, pero mi esencia, es la misma. Hoy necesito tomar fuerzas para una vez más reinventarme & que Malí refleje lo que soy, & vuelva a sus bases. A empezar este proceso 🤞🏼
Agradecer, & crecer. // Back to the foundation //