13/02/2026
Y cada palabra escrita era un pedazo de piel recuperada.
Una frase más… y ya no era papel.
Durante años escribí para no explotar. Para que lo que ardía por dentro no terminara rompiendome por fuera. Pensé que escribir era ordenar ideas, poner comas donde faltaban, cerrar heridas con puntos finales. Pero no.
Escribir era abrir.
Cada palabra que me atreví a decir, fue una capa que dejaba de esconder. Dolía, si. Ardía, tambien. Como si arrancara algo que llevaba pegado demasiado tiempo. Pero en ese ardor había verdad. Y la verdad quema, pero limpia.
Hubo noches en las que dudé. En las que pensé que mejor callar, que nadie necesitaba leer lo que yo apenas podia sostener. Pero cuando lo escribía, cuando lo soltaba, dejaba de ser una carga muda. Se convertía en piel nueva.
No fue bonito. No fue elegante. Fue crudo.
Y aun asi, cada frase me devolvía algo que creía perdido.
Lo que arde por dentro no siempre destruye.
A veces solo esta pidiendo salir.
__ José Luis Vaquero.