20/12/2025
A Martina la conocía hace años.
Le hice el vestido de 15.
El año pasado la volví a ver porque había casamiento en la familia.
Después de mucho tiempo (ya casados por civil hace rato) los padres decidieron hacer una hermosa fiesta para festejar la vida, el amor y la familia construida.
Vestí a Lucrecia, la mamá y a una de las hermanas que estaba muy jugada porque tenía fecha para parir días antes o después de la joda.
En marzo, abril nos volvimos a ver... había escuchado que se casaba pero no sabía si iba a elegirme para diseñar y confeccionar el vestido de novia.
Meses de dibujar, probar, crear, ir y venir, debatir y elegir todo al detalle.
No hace falta ser nadie más que uno mismo para que una fiesta sea soñada. No hace falta set un famoso ni vivir del canje.
Solo es soñar y hacer todo para que sea realidad. No es imposible, es dedicarle tiempo, es soltar el celular, soltar lo que dicen los demás, soltar el sistema y entregarse a festejar como se quiere hacerlo. ¿Para qué está la vida sino?.
No Shein, no Temu. No todo eso que nos venden procesado y masticado como real y cierto. Somos únicos. Somos merecedores de disfrutar, de emocionarnos cuando nos gusta algo.
Es confiar en el proceso. Aprender que lo exclusivo lleva tiempo. Que el trabajo artesanal se respeta y se espera.
Este es el resultado.