13/05/2018
La Agencia de Protección Ambiental (EPA) de EE.UU. asegura que los agrovenenos amenazan a las abejas, y las declara en peligro de extinción en el año 2016.
Estos insectos son los responsables de la polinización del 70% de los cultivos que comemos; según datos oficiales, en los últimos tres años, se redujo a la mitad la producción de miel en la Argentina.
"La correspondiente disminución en volumen se debe principalmente a tres factores: causas climáticas, evolución de la frontera agrícola e impacto de algunos herbicidas e insecticidas", dice Ariel Guardia López, coordinador de la Unidad Apícola de la provincia de Buenos Aires.
Guardia López dice que en su provincia no se registra una merma en la cantidad de apicultores, pero sí en la producción de miel, en sintonía con lo que sucede a nivel país. Ante este situación y la disminución de las abejas y otros polinizadores silvestres benéficos para el ecosistema, Guardia López propone la creación inminente de un registro de polinizadores y un plan de incentivo para la cortina forestal con especies nectaríferas.
Expertos consultados creen que el uso de los neonicotinoides -un insecticida tóxico muy utilizado en la agricultura- pone en peligro a las abejas. La Unión Europea, como forma de prevención, prohibió, desde diciembre del 2013, de forma parcial el uso de los tres plaguicidas pertenecientes a la familia de los neonicotinoides (clotianidina, imidacloprid y tiametoxam). Muchas veces, el efecto de estos productos -dice Martínez- se empieza a sentir después de 20 años de uso. "Eso lo podemos comprobar ahora. Vemos cauces contaminados hoy por productos de glifosato que comenzaron a utilizarse en forma masiva a fines de la dé- cada de los noventa", dice.
Además de producir miel, este pequeño insecto cumple una función esencial en la polinización de la mayoría de frutas y verduras que comemos a diario. En el país, los cultivos que necesitan de la polinización de las abejas son: durazno (Alto Valle del Río Negro y Cuyo), palto (norte argentino), almendro (Cuyo), cerezos (Cuyo y Patagonia), ciruelo y kiwi (región pampeana), cítricos, manzanas y peras. Además de estos frutales, las abejas polinizan: frutas finas, hortalizas, leguminosas (especies forrajeras) y otros cultivos industriales como girasol, algodón, nabo y colza. Las abejas en la Argentina, al igual que en otras partes del mundo, corren peligro. Según datos oficiales, hasta el año 2004 el promedio de miel producida a nivel nacional era de unos 80.000 a 90.000 toneladas por año. En cambio, en los últimos tres años, se redujo a casi la mitad.
En este sentido, la revista 'Nature Communications' publicó en agosto un estudio realizado por el Centro de Ecología e Hidrología de Reino Unido, que apuntaba que los insecticidas neonicotinoides estaría tras la aceleración de la muerte de abejas. Entre 1994 y 2011, al menos en Inglaterra, las abejas que tuvieron contacto frecuente con este compuesto redujeron su población tres veces más rápido que el resto. En la Unión Europea está prohibido el uso de los productos con neonicotinoides desde 2013.
Recopilación de evidencias científicas sobre los impactos de los agrotóxicos en las Abejas.
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http://www.naturalezadederechos.org/abejas.pdf