05/09/2026
La primavera trae días hermosos, pero también cambios de temperatura: mañanas frescas, tardes más cálidas y noches en las que vuelve a sentirse el frío.
Por eso, al preparar la ropa de un recién nacido, hay una palabra que puede ayudarnos: capas.
Elegí prendas cómodas, suaves y fáciles de poner y quitar.
Adaptá la cantidad de ropa a la temperatura del ambiente, no solamente a la estación.
Tené a mano alguna capa liviana para agregar cuando refresque.
Y recordá que abrigarlo de más tampoco es conveniente.
Una regla sencilla puede orientarnos: el bebé suele necesitar una capa más de ropa que la que resulta confortable para un adulto en el mismo ambiente.
Pero más importante que contar prendas es observar al bebé. Para saber si está confortable, tocá su pecho o la parte posterior del cuello; las manos y los pies pueden sentirse más frescos y no siempre indican que tenga frío.
En primavera, más que abrigar mucho, la clave es poder adaptar su ropa a los cambios de temperatura.