07/05/2026
Hay médicos que curan.
Y hay médicos que además abrazan el alma mientras el cuerpo intenta sanar. ❤️
Esta foto es con mi cirujana, la querida Tatiana Siniger, pero detrás de ella hay un enorme equipo humano que me sostuvo en uno de los momentos más vulnerables de mi vida.
Llegué a la consulta rota emocionalmente.
Me hizo una pregunta y no pude seguir hablando de lo que lloré... me contuvo, me calmo ..y pudimos seguir hablando.
Llegué a Tati con mucho dolor físico, con una mama encapsulada, con miedo, angustia y cansancio.
Mi cuerpo ya venía hablando hacía tiempo.
Y por primera vez sentí que alguien no solo veía una paciente… sino una persona completa.
Recuerdo esa primera consulta de una hora, donde me escucharon de verdad.
Recuerdo las manos sosteniendo las mías antes de entrar al quirófano.
La música durante la operación (Avanti morocha 🎶)
La camilla calentita💫.
La calma.
La armonía de cada detalle pensado para cuidar también las emociones.
Llegué al equipo de Tati gracias a mi hermosa Agus Risueño , con quien compartimos oncólogo, el querido Dr. Federico Weisberg, que con muchísimo amor me dijo:
“Andá a conocer a la Tati, no te vas a arrepentir”.
Y tenía razón.
También quiero agradecer profundamente a la Dra. Cecilia Curia (infectologa) que estuvo y está presente acompañando cada paso del postoperatorio, incluso en las pequeñas complicaciones, siempre con una calidez inmensa y una humanidad difícil de explicar.
Vivimos en un 🌏 donde muchas veces sentimos que la medicina debe ser fría.
Pero personas como ellos me demostraron que existe una medicina humana, una medicina que va aceptando cambios, una medicina que puede ser amorosa y consciente en procesos oncológicos.
Una medicina que entiende que sanar no es solamente operar un cuerpo.
Es también contener una mente cansada y un alma asustada.
Y en una enfermedad crónica como el Cáncer de Mama eso cambia todo.
Sentirse acompañada.
Sentirse informada de verdad.
Sentirse mirada con empatía.
Sentirse cuidada.
Eso también sana.
Gracias infinitas por devolverme tranquilidad, confianza y humanidad en un proceso tan sensible.
Hay cosas q