22/07/2019
Hua Hu Ching 7
El príncipe preguntó al maestro: "Venerable Maestro, ¿habrá personas en un futuro que tengan la oportunidad de aprender y seguir el Camino Integral de Vida estudiando estos rollos de bambú en los que se registran tus grandes enseñanzas?"
El maestro le contestó: "Buen príncipe, por favor no te preocupes por esto. Después de que me yo haya ido, aún muchas, muchas generaciones después, si todavía hay personas que busquen el Camino Integral, ellos recibirán esta preciosa guía. Aquellos que buscan obtener el Camino deben haber plantado sus raíces en la virtud a lo largo de una, dos, o hasta cinco encarnaciones. En realidad, ellos han evolucionado ya a un nivel muy alto. De esta forma, cuando aprendan la verdad contenida en estas enseñanzas, sus corazones se reconectarán de inmediato con la naturaleza integral del multiuniverso. Será entonces que el omnisciente, omnipresente Uno Integral, que es el Tesoro de Poder Divino del multiuniverso, brillará sobre ellos y los absorberá en su brillo. Serán sumergidos en el interminable océano de bendiciones y amor impersonal del Uno Integral. ¿A qué se debe ésto? Estas personas habrán disuelto sus rígidos conceptos mentales sobre sí mismos y sobre los otros, sobre femenino y masculino, sobre longevidad y brevedad, sobre vida y muerte. Además no tendrán una obstrucción mental formada por los diferentes contextos culturales, costumbres o creencias religiosas que les obstruyan la percepción de la sutil verdad de la integración universal. El mantener la mente dentro de un marco rígido es ser atrapado inmediatamente por la esclavitud de la dualidad. Si uno no discrimina entre lo que es etiquetado como sagrado y profano, uno se libera de la esclavitud de toda conceptualización. Por lo tanto, uno no debería abrazar ningún concepto religioso o estructura mental que se forme durante su existencia en el mundo físico. Uno finalmente tiene que renunciar a toda estructura mental si quiere alcanzar la última y sutil verdad de la unidad".