10/01/2026
Ayer mi pequeña hija tomó un crochet por primera vez y comenzó a tejer. Me sentí tan feliz y tan orgullosa que mi corazón parecía no caber dentro de mi pecho.
Mi pequeña bebé de 11 años, que tiene cero tolerancia a la frustración, lo intentó. El primer intento no resultó. Pero en la segunda oportunidad… ya estaba tejiendo.
Y ahí entendí que no fue solo un crochet en sus manos. Fue algo mucho más grande: se enfrentó a la frustración y volvió a intentarlo.
Para una niña como ella, eso es una verdadera proeza.
No nació solo una tejedora. Nació la certeza de que puede aprender cosas difíciles sin rendirse. Y eso vale más que cualquier tejido.
Me siento inmensamente orgullosa. Me siento inmensamente feliz.
Sarah Kamitsu 🥰🥰🥰🥰 te amo inmensamente con todo mi corazón y te respeto mucho por todo lo que me enseñas.