16/07/2020
No venía para quedarme, solo pretendía conocer Iqq de camino al norte. 7 años, y contando... Durante los cuales, aprendí oficios, desarrollé un emprendimiento, logré concretar sueños materiales para luego caer en la cuenta de que el más grande de ellos era inmaterial, y lo estaba postergando por haber encontrado un lugar cómodo donde prosperar, que me ofrecía tantas más ventajas que mi propio país... En ese momento comprendí que la comodidad nunca iba a darme la satisfacción que mi espíritu tanto anhelaba... me despoje del éxito, beneficios y bienes, y entonces emprendí un viaje por América, 18 meses viví intensamente libre, sin ataduras, sin títulos, sin nada externo que me definiera... Viajé sola, con gente, tuve momentos lujosos, momentos crudos, aprendí nuevas habilidades, emocionales y prácticas... Cuando supe que el camino ya no podía seguir hacia afuera, me volqué hacia adentro... Y ya no encontré ese vacío que me abrumaba antes, sino un gran tesoro que ahora quería salir y ser expresado, ser compartido, ser apreciado... En eso estaba cuando me llegó la respuesta del gobierno de Chile... La permanencia definitiva había sido aprobada, al fin, tenía un lugar y un por qué volver... mi otra meta era llegar a Argentina, a ver a mi familia a la que no veo hace ya más de dos años... Venía para gestionar ese trámite y quedé 'atrapada' en Iquique nuevamente… Simultáneamente empezó la cuarentena en Argentina. Decidí quedarme y esperar, y el tiempo pasó... Mientras tanto, empecé a aprovechar el tiempo junto a un gran amigo y maestro de la vida, para aprender a surfear, otro sueño postergado... Y fue hermoso... Excepto por toda la basura que encontramos en la playa a la que estábamos yendo y la cual se convirtió en nuestro segundo hogar... Punta gruesa.
Finalmente, sin saber qué iba a hacer con ella, empecé a juntarla, y el a mi lado apoyándome... La llevamos a su casa, donde empecé a separarla, clasificarla, y otros deseos postergados empezaron a materializar maquetas de cuadros, la expresión empezó a dar forma a una línea de piezas que hoy adornan su casa, donde me está recibiendo incondicionalmente.
Hoy, que ya estoy en lista de espera para repatriarme, solo me falta sincerarme conmigo misma y mostrar eso que salió de mí en esa limpieza interna y crecimiento. Así como saqué la basura de la playa, así saqué muchas cosas innecesarias de mi personalidad en esta ciudad, esta ciudad que tanto me dio, y con la que hoy quiero compartir algo de la construcción que he hecho de mi misma, que no hubiese sido igual sin el glorioso paréntesis de por medio, sin la eterna primavera donde logré al fin florecer.
Todas las obras están a la venta, con un mínimo de 20 USD (15000 clp). Lo dejo a criterio de quien haya leído hasta aquí y sienta verdadero deseo de ayudarme a llegar a mi casa y quiera colaborar con más. Cada aporte me acerca, y lo acepto como el regreso de la energía que puse en toda la acción, desde disfrutar de la playa, limpiarla, y tratar de hacer algo bello con ella y conmigo, algo mejor. Que creo que es la razón por la que todos estamos vivos y respirando... crecer, mejorar…
Gracias Iquique, por todo. Siempre serás mi hogar...