05/09/2025
Hace no tanto tiempo un compraba ropa como si viniera con autoestima incluida.
Pensaba que si encontraba “la prenda perfecta”, todo cambiaba ( obvio desde una mirada super desconectada ) : mi ánimo, mi energía, mis ganas. Pero con el tiempo entendí que no era la ropa… era lo que estaba buscando a través de ella.
Y ahí se me hizo evidente: no se trata de tener más, sino de mirar lo que ya tienes con otros ojos. Con más honestidad, con más calma, con más cariño.
Hoy acompaño a mujeres que, como yo, quieren volver a habitar su clóset sin disfrazarse.
Vestirse desde quienes son hoy, no desde la exigencia de quien deberían ser.
No es moda rápida, es identidad lenta.
Te leo: ¿alguna vez te pasó algo así? ¿Te has comprado algo pensando que eso lo arreglaba todo?