13/11/2021
Había una vez una mamá que se perdió mientras criaba a sus hijos.
Se olvidó de ir a fiestas en la noche porque era imposible dejar a las niños solos en casa.
Se olvidó de tener tiempo libre porque ahora tiene que bañarse en menos de 5 minutos y siempre tenia compañía cuando iba al baño.
Se olvidó de lo que se siente que alguien te atienda a la hora de comer, ahora ella pasa horas en la cocina, hace desayunos, snacks, cenas, comida y más comida.
Se olvidó de usar tacones, aunque aún se le ven espectaculares no son nada cómodos para pasar horas en el parque.
Se olvidó de ir a tiendas a comprarse ropa, porque ya no es divertido hacerlo con los niños, porque es mejor comprarles a ellos cientos de cositas bellas antes que a ella misma.
Se olvidó de pasar tanto tiempo con amigas, ahora prefiere piñatas y reuniones con otros padres y sus hijos.
Se olvidó de sus programas y ahora disfruta ver caricaturas infantiles.
Se olvidó de un trabajo de tiempo completo, pues ahora prefiere contemplar a sus pequeños y decidió escoger un trabajo que se acomode a ellos.
Había una vez una mamá que se perdió en sus hijos... se perdió en ellos porque recibió tanto amor, tanta dulzura, tanta luz que prefirió dejar en pausa algunos sueños personales para construir otros sueños en donde sus hijos estuvieran.
Y así en lugar de perderse se encontró, porque esta nueva versión sonríe más, disfruta más y es capaz de agradecer cada pequeño detalle que sucede.
Esta nueva versión comprendió que ella necesita ser feliz primero para que sus pequeños sean felices, comprendió que ser mamá puede complementarse con su roll de mujer, pero también comprendió que las metas y los sueños pueden cambiar o redireccionarse por unos aun mejores.
Así es que piérdete en tus hijos y verás que aunque parezca que ya no te tienes para ti, te encontrarás como nunca antes lo había hecho, porque los hijos hacen que encontremos esa versión de nosotras mismas en donde somos realmente libres, auténticas, plenas y felices.