17/04/2026
Hay días largos.
De esos en que no paro, en que todo depende de mí.
Y en medio de eso… aparece ella.
Se mete dentro de los bolsos como si fueran su casa,
se acurruca entre el cuero, me sigue en silencio por el taller.
No entiende de pedidos, ni de fechas, ni de entregas.
Pero está en todo.
Es compañía en lo invisible.
En lo que nadie ve.
Y al final, eso también queda en cada pieza.
No es solo un bolso.
Es todo lo que pasa alrededor de él.