28/04/2026
A veces siento que vivo en dos velocidades.
Mi mente corre, salta, crea, resuelve… va adelante, siempre adelante. Piensa en lo que sigue, en lo que falta, en lo que podría ser. Es ágil, despierta, inquieta… como si el tiempo dentro de mí no se detuviera nunca.
Pero mi cuerpo… mi cuerpo no siempre llega.
Y en ese desajuste habito, entre lo que imagino y lo que puedo. Entre la prisa interna y la pausa inevitable.
Estoy entendiendo que mi ritmo no es una falla,
es una forma distinta de habitar el tiempo.
Que hay días para avanzar y días para sostenerse.
Que no todo lo valioso se mide en velocidad.
Tal vez no se trata de alcanzar el tiempo…
sino de reconciliarme con él. ⏱️