15/05/2026
Y aquí es donde la historia se pone más linda…
Porque Adriana empezó a crecer rodeada de todo este mundo, pero también siendo MUY niña. Y yo, después de haber tenido tres hombres, estaba feliz viviendo mi fantasía más girly con ella.
De hecho creo que Adriana no tuvo jeans hasta los 10 o 12 años 🙈
Era la niña de vestidos pomposos, medias tejidas, moños gigantes y outfits producidos para cada piñata. Siempre que tenía una fiesta, yo le hacía un vestido especial. Y lo mejor es que jamás peleó conmigo por eso… al contrario, le encantaba.
Hasta el día de hoy, se parece a mí en eso. Le fascinan los vestidos, las faldas, arreglarse, todo lo femenino. Siempre fue así.
Mientras tanto, seguía creciendo entre telas, costuras y talleres. Ya no era solo acompañarme, empezó a pedirme salir en las fotos, modelar para la marca, ir a eventos, desfiles y ferias conmigo.
Y aunque la moda siempre estuvo muy presente en nuestra familia, porque además tenemos diseñadoras por todos lados, nunca hubo presión. Nadie le dijo jamás “tienes que dedicarte a esto”
Siempre fue libre de escoger su camino.
Y creo que precisamente por eso, todo se fue dando tan natural… porque cuando uno crece rodeado de amor por algo, termina absorbiéndolo sin darse cuenta.