24/07/2020
Una familia de ratones vivía en la cocina de una enorme casa. Ellos eran muy felices, hasta que un día la dueña del hogar adoptó un lindo gatito. El gatito creció y se convirtió en un gran cazador que estaba siempre al acecho.
Cansados de vivir en peligro, los ratones se reunieron para ponerle fin a tan difícil situación.
En la reunión se discutieron muchos planes, pero ninguno parecía ser bueno. Por fin un joven ratoncito se levantó y dijo:
—Tengo un plan muy sencillo, pero puede ser exitoso. Atemos un cascabel al cuello del gato y por su sonido sabremos siempre el lugar donde se encuentra.
La ingeniosa propuesta fue acogida por todos los ratones. De repente, un viejo y sabio ratón se levantó y les preguntó:
– Muy bien, pero ¿quién de ustedes le pone el cascabel al gato?
Todos los ratones se quedaron calladitos.
Moraleja: Es más fácil decir las cosas que hacerlas.