03/06/2026
Me envió un mensaje a las 11 de la noche desde el evento: "Todas me preguntaron quién me vistió."
Ese mensaje lo guardo.
No porque sea un logro mío. Sino porque sé lo que significa para ella.
Vino a mi taller buscando un vestido para una fiesta. Sin ideas muy claras. Solo sabía que quería sentirse ella — no una versión producida de sí misma.
Pasamos dos horas hablando antes de abrir el cuaderno de bocetos. De cómo se mueve, de qué le incomoda, de qué partes de su cuerpo le gustan y cuáles prefiere equilibrar. De los colores que siempre la han atraído y de los que nunca terminan de funcionar en ella.
De ahí salió el diseño. No de una tendencia, no de un catálogo.
El día del evento me dijo que fue la primera vez en mucho tiempo que llegó a un lugar sintiéndose completamente ella misma.
Sin estar pendiente de si el escote se movía. Sin ajustarse el vestido cada media hora. Sin ese ruido de fondo de "¿quedo bien?"
Eso es lo que busco cada vez que trabajo con una mujer.
No que se vea bien. Que se reconozca.
Si tú también quieres ese momento, Guarda este post para cuando llegue tu evento. Y cuando estés lista, escríbeme. Aquí estaré. 🤍