01/04/2015
"El látigo también podía ser aplicado fuera de los muros del castillo, al aire libre en el parque, como solía suceder, en cualquier apartamento o habitación de hotel, con la condición, eso sí, de
utilizar una buena mordaza (como la que le mostraron inmediatamente) que no deja libertad más que al llanto, ahoga todos los gritos y permite apenas un gemido."