29/05/2017
El sabor de un orgasmo...
Un orgasmo con ella, tiene la misma violencia con la que su sonrisa me embelesa. Es un huracán de belleza que me invade con una intensidad indescriptible, y que provoca que mi boca busque inevitablemente besar su sonrisa y alimentarme de su aliento. Ese aliento que, al corresponderme, toma mi último hilito de vida al tiempo que me llena de eternidad. La eternidad con la que cada célula de mi cuerpo desea estar a su lado.
Sentir su orgasmo se siente como un atardecer antes no contemplado. Es llenarse de la sensación de vivir algo único y que, en la cotidianidad de suceder también en el resto del mundo, los demás ya no valoran. Es percibir cada movimiento de su pelvis, cada contracción de su va**na, cada chasquido de la humedad que nos invade y notar que estimulan gemidos distintos y únicos, como pruebas inequívocas de pertenencia y complementariedad.
Eyacular en su interior es entregarle lo que ya es suyo. Es abandonar las responsabilidades del mundo, librar los obstáculos del “no debiera”, hacer caso omiso de la moral, el sentido común y la ética. Es comprobar que en la intimidad de la pasión que nos llena, el universo entero cabe en el espacio que ocupan nuestros cuerpos fundidos en uno. Un corazón. Una vida. Un alma. Un ser. Un destino.
Hacerla g***r y escuchar en sus gritos decirme “mi amor” es la apoteosis. Con cada espasmo sincronizado a sus movimientos que exprimen hasta la última gota de semen, toma de mi ser la mundanidad de mi cuerpo efímero, y me hace uno con la infinitud del cosmos. Es diluir mi esencia en un flujo de tiempo inconmensurable, inmedible, intangible y eterno.
Un orgasmo en su boca es el placer en su forma más pura. Es la delicia del sabor de un vino aderezado con su saliva. Es la clandestinidad de dar un beso prohibido en un lugar indebido. El atrevimiento sexual en un sitio sagrado. Es la tranquilidad y la paz con la que me llena la locura de saberla tan mía. Es la forma más sublime de pertenencia y al mismo tiempo, el deseo de verla volar libre. Es la ambigüedad que da el placer egoísta de g***r con su disposición.
Y un orgasmo mutuo es un acabose. Es un choque de mundos que dispersa energía. Es la fuerza imparable que se enfrenta al objeto inamovible. Es la certeza de la vida en el momento de la muerte. Es comprobar que la perfección existe, y que mi lugar es, fue y será a su lado. Es volver realidad un mundo onírico y vivirlo a su lado. Es volver tangible lo infinito y atrapar la eternidad en una mano. Es saber que sólo con ella es posible poner palabras a lo indescriptible y corroborar que desde antes de conocerla ya la amaba, y que al encontrarla, me encontré...